Nadando en el fracaso

Pensando en sobre qué escribir por aquí, se me ha ocurrido que lo mejor para tener un blog variadito y con contenido de calidad, es pensar un tema y luego desgajarlo hasta que no quede nada más que decir sobre él. Hoy hablaremos sobre el fracaso, si se te ocurre algún otro tema guay (por favor que no sea ni la amistad, ni el amor, ni la reminiscencia) dímelo en un comentario.

Y por si acaso, aviso: todo lo que se diga aquí se dice bajo dos condiciones. La primera es no hacerme caso en nada o hacerme caso en todo, no puedes estar de acuerdo solo un poco. La segunda es que no puedo prometer estar yo mismo de acuerdo con todo lo que diga aquí dentro de veinte minutos o dentro de veinte días.

El fracaso. Como escritor fracasado creo que me veo con la potestad suficiente para hablar del tema. Hoy me ha llegado un pago de Amazon porque ahí tengo un poemario subido, y la transferencia ha sido de la friolera de seis céntimos. Creo que no puedo esperar ninguna señal mejor para darme cuenta de que triunfar está como mínimo: muy muy lejos.

Así es el fracaso en mi cabeza.

¡Pero el fracaso no tiene por qué ser malo! Me gusta utilizarlo a mí favor (o más bien me veo obligado a hacerlo). He reflexionado siempre mucho sobre las expectativas que tiene la gente sobre mí. De pequeño se me daba casi todo bien (sacaba buenas notas con facilidad, hacía muchos deportes, me portaba bien…), pues eso, os lo imagináis. Pero en algún momento llega la realidad para decirte que no eres tan bueno, que eres una mierda como cualquier otra. Y como siempre se han esperado de mí buenos resultados, cuando llegan los malos, aunque no haya malas consecuencias en sí, lo que sí que hay es decepción. Es difícil lidiar con la decepción. No entraré en la dualidad de decepcionar a los demás y decepcionarme a mí mismo por una sencilla razón: yo no espero nada de mí. Yo no me suelo decepcionar a mí mismo. Cuando yo suspendo un examen es porque sé que ni he abierto el libro. Cuando no vendo un libro es porque sé que tampoco es tan bueno.

Siempre mantengo mis expectativas sobre mí al mínimo, así si fracaso no pasa nada, era lo esperado. Si triunfo, pues guay también, a quién no le gusta hacer las cosas bien. Y como esta estrategia me funciona conmigo mismo, intento aplicarla con los demás. Quizá a veces no la enfoco bien, pero me suele dar buenos resultados. Por ejemplo, cuando me estaba sacando el carnet de conducir no se lo dije a nadie (solo lo sabía mi madre que era la que ponía los dineros). Aprobé a la primera y con cero fallos, y un día aparecí de repente conduciendo un coche. El momento fue por lo menos gracioso, nadie se lo esperaba, obviamente. Pero no fue por eso realmente por lo que lo hice, fue para evitar tener las expectativas de nadie encima. Por si suspendo no tener que decepcionar a nadie. Que tal vez la decepción ajena sobre mí no existe, no soy tan importante, pero las inseguridades no funcionan de forma racional.

Cuando estoy escribiendo una novela o un poemario, tiendo a no decirlo muy alto. ¿Y si termino por no escribirla? ¿Y si tal vez es una mierda y no se publica? Quizá decepcionar a los demás es lo que más me puede decepcionar de mí mismo, no lo sé. Eso no lo tengo muy claro. La cosa es que prefiero esperar por lo menos a tenerla medio acabada para empezar a hablar sobre ella. Todo lo contrario a lo que hago en el blog ahora: estoy intentando hablar más sobre mí mismo y sobre mis progresos en lo que hago. Le estoy perdiendo el miedo a la decepción, y como ni yo mismo me esperaba eso de mí, es otro pequeño triunfo. Estoy mejorando.

No sé si estoy quedando como que lo que describo me parece guay: al contrario. Yo soy consciente de que soy una mierda lidiando con mis miedos e inseguridades. Tomo atajos innecesarios, creo muchas soluciones chapuzas, me autoengaño como puedo, improviso muchos conceptos sobre la marcha… Lo único que creo que hago bien es que siempre intento ir a mejor. Porque luego resulta que hay que interaccionar con otras personas en la vida, y hay que saber hacerlo también. Con otras personas también me cuesta, creo que también queda claro. Y he dicho también cuatro veces seguidas, pero me gusta cómo queda.

Algo que habré escrito en muchos poemas es que una de las razones por las que escribo es porque me da miedo morir solo. El concepto va más allá de la frase literal, podría dedicarle un blog entero (o un poemario como ya he hecho). Pero eso es un ejemplo de no saber lidiar con la realidad.

Yo estaba hablando del fracaso. Y ya me estoy cansando de hablar de él. Todo se puede resumir de una forma muy sencilla: todo lo que hagas visto desde un punto de vista cósmico exagerado es un fracaso. Todo lo que hagas va a quedar olvidado e inexistente. Nada permanecerá lo suficiente como para que te tengas que preocupar de que algo te salga mal. O sí, depende del día. Un pensamiento tan absoluto es un arma de doble filo. Lo digo yo que no paro de cortarme con ambos.

Que eso gente. Me gustaría que ya que os he dado la chapa máxima, ya que habéis gastado tanto esfuerzo cognitivo en leer esto y en procesarlo, ahora toca exprimir un poco más el cerebro. Que me digáis algo sobre lo que pensáis del tema, que me insultéis por mis ideas o que me digáis joder tan fracasado no seré si Ibai y Pablo Iglesias tienen mi libro.

Mil gracias a todos.

6 comentarios sobre “Nadando en el fracaso

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  1. Llevo mal el fracaso, la gente tiene expectativas altas sobre mi, y siento que si no las cumplo, dejo de valer como persona. Yo tambien tengo muchas expectativas en mi, aunque me cueste admitirlo. Vivo con una voz dentro que me susurra que si no cumplo esas espectativas soy un trozo de mierda.
    Por un lado desearia dejar de complacer a los demas, tanta ansiedad esta acabando conmigo. Pero tengo tan baja autoestima que necesito que constantemente me digan que hago las cosas perfectas para sentirme bien conmigo misma.
    Realmente me gustaría poder pasar de todo el mundo y vivir mi vida solamente por y para mi, pero eso también acabaría en fracaso.

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    1. Es difícil sobrellevar lo que dices, si tuviese que decirte algo sería que si quieres cambiar las cosas empieces poco a poco. Pasito a pasito y a intentar mejorar. Apoyarte en tu entorno y si tienes los recursos buscar ayuda profesional, que siempre viene bien

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