Reflexiones varias

El otro día (hace un par de semanas) estuve en una charla literaria en mi pueblo y tomé muchos apuntes para luego reflexionar sobre lo hablado. Quería ponerme al día siguiente para que estuviese todo más fresco, pero no ha sido hasta hoy que me he encontrado esto en la mochila que me he acordado.

Luego la he desdoblado y se ha quedado medio bien.

En la charla estuve con dos escritoras: Ana Iris Simón y Carolina Casado. Al principio yo me notaba nervioso, pero luego salieron buenas reflexiones y se dieron varios debates. Ese es el resumen genérico, ahora voy a hablar un poco de lo que yo sentí. Recalco que todo lo que diga aquí es como yo lo sentí y como yo veo las cosas. Hablaré de los puntos que yo veo más interesantes o más me llamaron la atención.

Muchos libros y leer menos

Salió el tema de que habiendo tantos libros, por qué pensábamos que había que publicar más. Creo que se publican más de dos millones de títulos al año en todo el mundo y es algo que yo he pensado mucho. ¿Merece la pena publicar más cosas aparte de todas las que se publican? No estamos sobresaturando a lectores que ya bastante tienen con todo lo que ya existe, ¿como para darles más?

En este momento mi respuesta es un rotundo sí. A lo mejor en quince años cambio de idea, pero ahora mismo pienso así. Es como decirle a quien le gusta tejer bufandas o a quien le gusta jugar al fútbol que como ya hay mucha gente que lo hace que no lo haga más. La gente ya decidirá a quién quiere leer, cuantas más cosas tenga para elegir, pues mejor.

Fue un poco más tarde en el debate, pero también alguien dijo la frase que todos habremos escuchado alguna vez: «cada vez se lee menos«. Yo le pregunté que si había visto algún dato que lo corroborara, por curiosidad, y me dijo que bueno que era lo que se dice. Porque yo pienso lo contrario. Más tarde busqué en el móvil y en dos segundos encontré información acerca de estudios que dicen que cada vez se lee más.

Se llegó a la conclusión en la charla de que no es que se leyese menos, es que se leían cosas peores. Entonces ahí nace la relación que hago entre la sobrecarga de oferta y la lectura de menor calidad. Cuando realmente no tiene por qué ser así tampoco. Puede haber mil cadenas de comida rápida en tu ciudad que si quieres comer sano vas a comer sano (todos los ejemplos que pongo son metáforas de uso rápido, no son para profundizar en ellas).

Luego también a ver qué considera cada uno literatura de calidad. Porque a mí libros que podrían considerarse literariamente peores me entretienen y me hacen pasar un rato mucho mejor que libros que están considerados semidioses en la literatura. Porque, el fin último de todo esto, ¿no es pasarlo bien?

Entiendo que hay que tener una cultura general base y tener en cuenta que hay obras que influyen más que otras en nuestra cultura. Pero una cosa no quita la otra. Me puedo comer una hamburguesa para cenar y al día siguiente una ensalada de verduras. Puedo leerme un libro menos complicado que otro o más simple y luego leer cosas más complejas.

Aquí evidentemente cada uno tiene su opinión. A mí me parece guay que cada vez más gente escriba, que cada vez se puedan leer formatos más variados y que nos abramos a leer cosas que están fuera de lo más clásico. El leer por leer, para pasar un buen rato y a otra cosa, es válido. También está guay leer para reflexionar, aprender y exprimir un poco más el cerebro. Las dos cosas tienen que convivir en uno para tener la experiencia completa.

A lo mejor estoy un poco fuera

En un momento de la charla me sentí fuera de onda. Fue un momento en el que dejé de oír a las demás personas (solo fue un momento) y me dije a mí mismo: «a lo mejor estoy un poco fuera«. Creo que tengo una visión de la literatura en general muy infantil. A mí me gusta fantasear con movidas del futuro, como robots que escriben novelas perfectas en segundos o si mis libros se leerían en un apocalipsis. Tiendo a pensar mucho en mi muerte y en mi trascendentalidad en el tiempo. Y es que la gente está a otra cosa. A cosas más importantes, más reales y tangibles.

La gente en la charla estaba aportando cosas interesantes sobre temas editoriales y demás, y yo a veces saltaba con tonterías o cosas como esas. Pero es que esa es mi movida, es mi forma de ver las cosas y son los temas en los que baso mi escritura. Yo escribo por miedo y mis miedos son los que mandan. A la hora de hablar de escribir no tengo otra que hablar de eso.

Y creo que así va a seguir siendo. No porque esté orgulloso de ser así o porque crea que es la mejor forma de enfrentarme a la literatura, es que soy así. Claro que intento mejorar y aprender de los demás, pero la base es la que es. Si no estoy aquí para pasarlo guay, ¿para qué estoy?

Responsabilidad

Se habló también de que una vez publicado un texto, no eres responsable de él. Que la gente puede interpretarlo de mil formas. Para mí eso es lo bonito, pues he escrito cosas muy tristes que a la gente le han hecho mucha gracia. Al principio me enfadé un poco, luego entendí que tiene que ser así.

Esto lo dijo Ana Iris, que creo que ella se refería más con opiniones políticas y sociales, que es más lo que suele escribir ella. Yo como solo hablo de mis mierdas, tampoco me han dicho nada nunca. Pero todo texto está cargado de ideología y cuando en una novela estoy tratando un tema que no manejo del todo o en el que podría cagarla, alguna vez le he pedido a mi pareja que si ve algo raro que me lo diga.

Y os lo pido a todos los que me leáis también. Si creéis que me equivoco en algo o que la he cagado en algún comentario, en algún párrafo o en algún diálogo de algún personaje, me gustaría poder cambiarlo. Me gustaría poder aprender sobre ello y poder seguir mejorando. Con esto no digo que yo tenga vía libre ahora para decir lo que quiera porque con que me lo señalen ya vale, digo que sé que puedo equivocarme en algún momento.

Y poco más

Tengo un folio con apuntes en dos columnas y en los márgenes sobre cosas que se hablaron, pero tampoco quiero dar mucho la turra. Bastante se la di a todo el que vino a verme y a mi novia que me vio por videollamada.

Mi conclusión es que creo que tengo que seguir aprendiendo, informándome sobre literatura, estar atento al panorama general y hablar con más escritores. Ahora mismo estoy con la autopublicación y creo que seguiré así con varias obras, pues estoy bastante cómodo, pero creo que eso hace que me relacione menos con el mundo editorial. Es un mundo que da miedo y atrae a la vez.

Mil gracias por leerme.

2 comentarios sobre “Reflexiones varias

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