Hablar un rato

Me apetecía hablar un rato sin mayor pretensión que la de hablar un rato, así que he abierto el editor este del blog que me cobra 7 euros al mes por una web que seguramente lean menos de 7 personas (el lector me sale a pagar) para escribir un rato. ¿Lo bueno de que nadie me lea? Que puedo hacer estas mierdas sin miedo a decepcionar a nadie.

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Estamos a miércoles, pues el viernes, hay un evento en Madrid en el que un editor te deja presentarle un proyecto durante 10 minutos, a ver si le molas. Como un fast-date (no sé si se escribe o se dice así) de esos en los que tienes unas cuantas citas a ciegas, pero al tío le intentaremos vender la moto unos cuantos escritores. Me parece guay realmente, nunca había visto algo así, y en el fondo es una buena oportunidad. Sobre todo me parece importante no tomárselo como una competición, pues no gana uno solo, supongo que podrá elegir todos los que quiera, o ninguno.

No diré la editorial por si acaso (que no sé qué acaso puede haber si yo voy a hablar de mis movidas), pero que si a alguien le interesa que me pregunte y se lo digo encantado. Es una editorial de fantasía que a mí me lleva encantando desde la pandemia, y justo ahora, que hacen esto, tengo algo que les podría interesar. Un proyectito recién salido del horno para ser impreso y enviado a miles de millones de lectores (o diez, con diez también me vale).

La editorial sobre todo publica novelas cortas, de unas 20k palabras (unos 50 folios) y los llama bolsilibros, pues el formato es pequeño. Los venden baratos y con una edición bonita. A mí esa forma de trabajar me llama mucho la atención, de hecho escribí el proyecto pensando en que les podría molar.

Mi proyecto. Se trata de una novela corta, en efecto. Para no decir demasiado sobre ella, se titula «¿Quieres ser tu propio extraterrestre?«, y pretende ser un poco una sátira de los actuales cryptobros exagerados que intentan venderte la moto, pero en realidad son unos muertos de hambre, pero con alienígenas. (Aclarar que seguro que hay gente muy competente en el mundo de las cryptos, yo solo hablo de los que seguro que todos hemos visto alguna vez). En el planeta Tierra todos los países se han unido en uno y han elegido al presidente por votación en Internet, lo que ha llevado a un chaval de Twitter, Decreto Secreto, a ser el presidente del mundo mundial. Y eso, ahí, pasan cosas, ahí.

Luego tengo un proyecto de reserva, que ese lo llevo por si cuela, que es una novela tal cual. Me parece que encaja en su editorial no por extensión pero sí por los temas que trata, aunque sea una novela distópica con ciencia ficción, hay mucha psicología en ella (de calidad dudosa, pues va con mi criterio).

A mí me hace una ilusión tremenda poder contarle a ese tío, al editor, el cual me cae genial, mis movidas sobre lo que escribo. Aunque sea una forma un tanto artificial, pues no es que él se haya interesado por mí de forma genuina, pero me ha puesto esa pequeña oportunidad ahí, al alcance de mi mano, sería un error no aprovecharla de alguna forma. No voy con expectativas altas, pues seguramente vaya allí gente mucho más competente que yo, que no vaya en chándal (pues pienso ir en chándal) y que escriba de movidas normales.

Pues eso, espero que vaya todo bien. Ya os contaré mi fracaso (o en un 2% de posibilidades, mi éxito).

En otras cosas, este mes y hasta julio, es la temporada fuerte en mi trabajo, por lo que como su nombre indica, tendré que trabajar. Solo que más de la cuenta lo más seguro. Eso, combinado con que a finales de mayo/principios de junio tengo los exámenes, me va a dejar el tiempo justito para vivir. No voy a dejar de escribir, pues para algo que me gusta hacer, no voy a dejar de hacerlo. Pero, con mucho dolor, he tenido que admitir que tal vez no pueda seguir el ritmo que me gustaría. Tengo la segunda parte de Yo siempre quise hacer surf ya medio pensada, lista para ser construida, pero no me atrevo a hacerlo tan jodido de tiempo. Me gustaría poder tener horas enteras seguidas para dedicarle a algo así, por lo que creo que tendré que aparcarla para verano (además, creo que hasta el año que viene no debería publicarla, para darles espacio a las partes). Tengo una idea para una novela que me parece que tiene potencial para ser mi mejor idea, pero si he aparcado lo otro para verano, con esto me toca hacer lo mismo.

Así que, ¿qué me queda? Pues me voy a dedicar a escribir relatos, cosa que puedo ponerme dos o tres horas un par de días y tenerlo listo. También tengo en el punto de mira algunos certámenes de novela corta, en los cuales me puedo embarcar sin pretensión de ganar, pero sí de echar el rato y escribir algo guay, saliendo de mis ideas principales. De hecho, ya publiqué en este blog un relatito, el primer relatito del que me siento orgulloso, por si queréis echarle un ojo.

Si pinchas en la imagen vas al relato.

En cuanto a lecturas, estoy volviendo a coger el ritmo de leer, justo ahora, que voy a quedarme sin tiempo para leer. Estoy quitándome del puto Tiktok que te roba el tiempo con una facilidad increíble, encima sin aportarte algo equitativo a cambio. Aprovecho los pequeños ratitos muertos que antes llenaba con contenido vacío para leer un poquito lo que apetezca. He terminado Connerland, de Laura Fernández, quien se ha convertido en una maestra para mí (y pienso leerme todos sus libros), y ahora estoy con Bill, el héroe galáctico de Harry Harrinson que me está haciendo pasar buenos ratos. Debo ponerme al día también con Brandon Sanderson, con todos los libros que tengo en la mesa apilados (la montaña cada día es más alta) y con otros sueltos, pero bueno, esto es así. Espero llegar libre a Sant Jordi para leer tranquilo el libro que me regale Laia.

Trozo de la portada de Connerland, que, la verdad, habiéndome leído el libro, no entiendo qué tiene que ver, pero está chula.

¡Ah! Y me metí en una lectura conjunta de Literup, una editorial muy chula. Leímos «El último vuelo de Icarus Flynn«, de Aura Blanco, a la cual felicito por su trabajo. Haré una reseña esta semana para el blog (será la primera que hago, pues se me da regular, creo). De momento, al menos, os la recomiendo para pasar unos ratitos buenos, yo me la leí en dos días.

Sobre la novela que publiqué hace un mes, no sé qué decir. Esperaba vender poco, pero creo que está siendo demasiado poco. Tal vez me esté obsesionando un poco con ello, debería darle tiempo y que la gente la vaya conociendo, pero me cuesta. Amazon me hace estar todo el rato pendiente de que el libro esté en el top o cosas así, como si por no estar ahí, el libro fuese peor. Me estoy leyendo libros de hace 50 años de los que nunca había oído hablar y ya están incluso descatalogados y me están encantando, no debería rayarme con eso. No es tan fácil hacerlo que decirlo, claro.

Hoy un amigo me ha dicho que se está leyendo el libro, y eso, me ha hecho mucha ilusión. Pues espero de gente cercana que se lo compre por compromiso, cosa que agradezco mucho, faltaría. Pero que se lo lean es otra cosa. Además también le parece divertido (es una persona que no me mentiría para hacerme sentir mejor), lo que ya me ha puesto unos segunditos encima de las nubes. Así da gusto escribir cosas.

Y bueno, creo que ya he dicho suficiente, al menos por hoy. Por cierto, lo de las negritas y las cursivas lo uso un poco al azar, donde me suena guay, para que sea más llamativo el texto. Truquitos de escritor que voy aprendiendo para que la gente me lea más.

4 comentarios sobre “Hablar un rato

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